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domingo, 18 de abril de 2010
Publireportaje
Nueva sección en el blog. Siempre con permiso, publicaré fotos de algún trabajo que por cualquier motivo merezcan ser vistas y comentadas. Comenzamos por el “Bueno Sí”, de Paco y Logi. Es un espacio de recreo y ocio, y el nombre le viene del escepticismo sobre el proyecto. Tengo que destacar el extraordinario gusto en la decoración, justos detalles para un sencillo pero agradable lugar. Pasen y vean…









Loa a esa Piedra.
Una piedra… un tropiezo, un estorbo, una… cosa inerte.
Esa piedra, que se resiste al paso de los años, paciente,
callada, un día nos llama y nos cuenta su vida, sin palabras.
Vosotros, que me habéis colocado en el mejor aposento,
guardando la puerta de ésta vuestra casa como fiel soldado,
hoy, tras siglos de pisotones, me desecháis fea y gastada
al peor de los destierros, el montón del escombro, yo…,
que siempre me ha gustado veros pasar, os digo adiós.
Pues no, dijo el hacedor, todavía no, tu futuro es otro,
te colocaré en un lugar mejor, donde vuelvas la vista,
en merecido reposo permanente, donde tu hendida espalda
alabe el cansado caminante, o el ocioso transeúnte,
que mas da, porque has servido bien, y este es,
no tu fin, si no tu principio, hoy empiezas a vivir.
......................................................................ETJ
domingo, 11 de abril de 2010
La cocina económica
En nuestra comarca (Tera, Vidriales, Eria), pocas construcciones resultaron tan agradecidas como la cocina de obra, también conocida como cocina económica, o mas vulgar cocina de “chapa”. (Por cierto, no me gusta nada el término “vulgar”, no sé porqué siempre se usa despectivamente). Quizás se deba a que por costumbre, o mejor, creo yo, por sentido común, la vida rural se desarrollara en torno a la cocina (habitación) donde la otra cocina, la de obra, era la estrella indudable, ahorradora y hogareña como la mejor ama de casa. La cocina (habitación), los que tenemos más de 30 años, la recordamos como centro neurálgico de la casa.
Aparte de preparar la comida, lógicamente, se come, se realizan las más diversas tareas de mantenimiento del hogar o simplemente como sala de estar y lugar de ocio. Esto lo corrobora esta frase hecha tan nuestra cuando alguien llama a casa, “entra hasta la cocina”, se dice. También recordamos dos elementos insustituibles, la radio, casi siempre aquella nostálgica y enorme caja de madera que tardaba un rato en funcionar, y otra, la cocina de obra, la económica. Ésta, que se enciende por la mañana a primera hora y se apaga por falta de leña cuando el último morador de la casa se va a la cama (y desenchufa la radio). En la memoria nos queda ese calor tan agradable, la cocción lenta de los alimentos y como no, las excelencias de su horno. Las tareas de mantenimiento son muy básicas, una limpieza de la chimenea a principios del invierno y sujetar de vez en cuando los dichosos azulejos que hay alrededor, que por efecto de dilatación se sueltan una y otra vez. El tratamiento de la encimera de hierro era otro tema, recuerdo la cocina de mi abuela y siempre la tenía limpia y brillante. El secreto: cuando está caliente frotar con una piedra de pulir añadiendo unas gotas de vinagre y tranquilos que se puede comer encima. Las modernas construcciones han desplazado a la chatarra a ésta joya. Pocas son las voces que todavía se levantan en su defensa, una de las últimas que conozco, en Santibañez de Vidriales. Recuperamos una, con el frontal esmaltado en blanco y perfectamente conservada. Se instaló con toda su funcionalidad, rodeada de azulejo blanco, “el de toda la vida”, y el resultado queda fuera de toda duda.Para muestra, el botón.
http://eltijoaquin.blogspot.com.es/2013/07/instalacion-de-una-cocina-economica.html
miércoles, 10 de marzo de 2010
Tecnología o ciencia
Todos tenemos en casa un alto nivel en tecnología (televisores, teléfonos móviles, Internet, y un largo etcétera de cachivaches más o menos caros), y nuestro comportamiento ante estas maravillas se reduce a apretar el botón y ver los resultados. Incluso somos capaces de menospreciarlos si fallan por un instante o si se reduce sensiblemente su velocidad de uso. A veces pienso en aquel hombre, Eratóstenes, que clavando un palito en el suelo calculó con elevada exactitud la circunferencia terrestre. Más de dos mil años después no creo que nosotros seamos mucho más inteligentes, ni siquiera con esta tecnología de hoy que nos permite comunicarnos instantáneamente, curar enfermedades antes mortales, o movernos por tierra, mar o aire, a altas velocidades impensables en aquella época. Seremos más listos, sabremos más cosas, pero no somos más inteligentes. Si Eratóstenes pudiera visitarnos seguro que su primera reacción sería la de encontrarse ante la más poderosa de las magias, aunque después de un extenso estudio no solo comprendería estos portentos, si no que estoy convencido que le añadiría mejoras. Muy poca gente conocemos los fundamentos de ésta tecnología, manejamos complicados aparatos con pasmosa naturalidad, sin pararnos a pensar el porqué de las cosas. Eratóstenes y sus contemporáneos eran observadores natos, como Arquímedes, que en vez de maldecir el derrame de la bañera enunció su famoso teorema. En el valle paralelo al nuestro, el Tera, un señor totalmente ajeno a la albañilería construyó un horno de pan, de barro, por supuesto, pero cocido y de una sola pieza. No resulta fácil imaginarse el proceso, dado el tamaño, forma, el consiguiente peso y la instalación al lado de la cocina de leña para su posterior uso. Pues bien, aquel albañil neófito después de preparar la superficie donde iría el horno comenzó a colocar paja seca compactada hasta darle la forma esférica. Luego fue aplicando encima el barro en una capa uniforme dándole forma también a la boca. Al cabo de unos días de secado, prendió fuego a la paja quedando el horno perfectamente cocido y listo para el uso. Sencillamente genial. Algunas construcciones tienen detalles poco menos que inexplicables. Vemos por ejemplo en nuestra iglesia o en el castillo, piedras de varios cientos de kilos a decenas de metros de altura, perfectamente asentadas, aplomadas y alineadas. Si mover a mano una piedra de ese tamaño en el suelo es una labor que hay que pensar dos veces, no me puedo imaginar hacerlo a mucha altura, con rudimentarias herramientas, y con un resultado tan satisfactorio. Pura brujería. Son tantas las maravillas que heredamos, construidas sin más medios que la fuerza y la astucia, la imaginación y la perseverancia, que nuestro actual mundo de “más rápido, mejor precio” deja mucho que desear. Una pena.
domingo, 28 de febrero de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
¿Piedra, adobe o tapia?
Discrepo de los refranes que desprecian las construcciones de tapia, posiblemente se deban a la acusada diferencia de clases del siglo pasado, donde los más ricos vivían en casas de piedra o adobes y mas recientemente ladrillos y los pobres en casas de tapia, por ser la tierra un material abundante y económico. También contribuía el hecho de que la tapia en su parte mas cercana al suelo se desmoronara debido a la humedad y al salitre del terreno, pues los rudimentarios arbañales eran los encargados de sacar las aguas sucias a la calle y la falta de lizares aportaban esa sensación de falta de higiene. También señalar que las calles carecían de saneamiento, la abundancia de ganado ensuciaba con sus excrementos y las ruedas de los carros molían el barro del firme convirtiendo el pueblo en intransitable y dañando aún más las tapias. Hoy todos sabemos que una pared de tierra bien compactada y convenientemente aislada del suelo es una de las construcciones mas sanas, con un elevado aislamiento térmico, acústico y de la humedad del exterior, a la vez que aporta rigidez a la obra. Es una pena que se haya abandonado este sistema de construir, pues hoy con las herramientas y la maquinaria existentes, sería muy fácil, económico y práctico, y contaría con todas las bondades que acabo de exponer.
jueves, 25 de febrero de 2010
Mi primera obra en la red
¡Uf!, En mi trabajo, la construcción a pequeña escala, comenzar una obra, es para mi todo un dilema. Entro en casa de la gente, lleno todo de polvo y humedad, descoloco, amontono, ... comienza el nerviosismo, los problemas, los imprevistos, los cambios, ... termino la obra y me voy, si, pero quedan las dudas si quedaría bien el trabajo, contentos los dueños, correcta la relación calidad/precio, ... por último presento la "dolorosa" y por otra parte necesaria factura y sinceramente, es el peor momento para mí, porque como siempre digo, "mis clientes, mis amigos"y entre amigos no debería existir el sablazo a la cuenta corriente, pero bueno, supongo que es ley de vida.
Pues bien, esta otra obra que comienzo hoy, me parece muuuucho mas complicada que todo lo anterior expuesto. Muchos de mis clientes y amigos ya conocían este (me parece) hermoso proyecto, y aquí está el día de su nacimiento, hoy 25 de febrero que llueve a mares, que sirva esta cansina agua de agua bendita y de nombre le pondremos... el ti Joaquín, si señor.
En nuestra maravillosa tierra era costumbre no hace tanto tiempo llamar a la gente con el "ti" delante (y especialmente a los albañiles), cosa que ahora está mal vista o ha perdido el sentido de amistad, cercanía, respeto, etc, que tenía. Hace ya muchos años que yo llevo este "ti" delante, para sorpresa de algunos e hilaridad de otros, no me importa si por lo menos consigo hacer perdurar en el tiempo y con dignidad esta pequeña tradición, como habitante de la zona, y además como albañil.
Aparte de este motivo, este blog será para mis clientes punto de referencia, siempre con su permiso, de alguna de sus obras, tambien tendrá cosas relacionadas con la construcción rural (mi pasión), y más que iremos añadiendo entre todos.
Bienvenidos, pues, esta es vuestra casa.
Pues bien, esta otra obra que comienzo hoy, me parece muuuucho mas complicada que todo lo anterior expuesto. Muchos de mis clientes y amigos ya conocían este (me parece) hermoso proyecto, y aquí está el día de su nacimiento, hoy 25 de febrero que llueve a mares, que sirva esta cansina agua de agua bendita y de nombre le pondremos... el ti Joaquín, si señor.
En nuestra maravillosa tierra era costumbre no hace tanto tiempo llamar a la gente con el "ti" delante (y especialmente a los albañiles), cosa que ahora está mal vista o ha perdido el sentido de amistad, cercanía, respeto, etc, que tenía. Hace ya muchos años que yo llevo este "ti" delante, para sorpresa de algunos e hilaridad de otros, no me importa si por lo menos consigo hacer perdurar en el tiempo y con dignidad esta pequeña tradición, como habitante de la zona, y además como albañil.
Aparte de este motivo, este blog será para mis clientes punto de referencia, siempre con su permiso, de alguna de sus obras, tambien tendrá cosas relacionadas con la construcción rural (mi pasión), y más que iremos añadiendo entre todos.
Bienvenidos, pues, esta es vuestra casa.
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