En la falda de la peña,
del camino retirada,
guarda San Mamés su ermita
recostada en la solana.
Fondo de pinos y robles,
en el aire olor a jara,
al relente del arroyo
Almucera, que remansa,
bajo un limpio azul de cielo,
testigos de bella estampa.
Con piedra, barro, madera,
lo que el terruño regala,
y tiempo, ilusión y sudor,
cosas que nadie negara,
esta casa levantaron
donde al santo dar morada,
para acudir con las dudas
si la vida desagrada,
o compartir sus bondades,
que ahí está para escucharlas.
Apenas comienza agosto
y voltea la campana,
la peña se viste de fiesta,
la ermita luce sus galas,
a San Mamés, sus devotos,
le llevan, honran y cantan,
contento debe sentirse
por tanta fe declarada.
Viejo lugar de plegaria,
que los ayoínos alaban,
aunque nunca ha estado solo,
una visita reclama:
detén tu paso, medita,
te lo agradecerá tu alma.
…………………………..ETJ

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