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lunes, 14 de noviembre de 2011

Mi tributo a la mujer rural



Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Puede que sí, pero siempre que dediquemos mil palabras a la presentación de la imagen, o corremos el riesgo de sacarla de contexto. Un carro y unas vacas, y una mujer al frente, puede ser eso mismo, así de simple y para alguien divertido; o puede esconder un profundo significado que sólo puede entender quien haya vivido o conozca una situación parecida. Estudiando esta imagen, podemos ver que no es fotografía, pero no por eso no deja de ser real, porque la original si lo fue. El entorno parece llano y productivo, una vega; al fondo vemos unos árboles, por sus rasgos parecen chopos, característicos de las riberas de los ríos. La mujer empuña con valentía una vara larga y delgada que en el argot agrícola se conoce como ijada, destinada al necesario azuzamiento y disciplina de las vacas, una marrón y otra gris claro, uñidas (uncidas) al carro, en un día otoñal, frío y ventoso, que así lo indica la sequía de las hierbas del suelo, el pelo descolocado y las ondas de su ropa. La vaca gris, que cariñosamente sujeta, se llamaba “Listana”, porque seguramente nació en Aliste, comarca zamorana; la marrón de gruesos cuernos era la “Garbosa”, sobra decir el porqué de su nombre. Y el lugar es el valle de la Valdería, en la vega de Calzada, mi pueblo natal. Nada me parece que represente mejor a la mujer rural que ésta imagen. Sola, al cuidado de unos animales brutos (aparentemente), tirando de un carro simple y tosco, exento de la más elemental comodidad, para el transporte de cualquier producto agrícola cultivado con la misma técnica: ninguna. Una imagen que nos habla de necesidad, humildad, modestia, paciencia, sencillez... , valores impuestos que solo dieron opción a soñar con otra forma de vida, y la mujer como protagonista. Ya antes de salir de casa, estuvo pendiente de sus inquilinos: niños, marido, animales…, en el campo cumplirá con el trabajo como la mejor jornalera, con la prisa de terminar pronto para preparar la comida; por la tarde continuará hasta “el sol puesto”, para volver a casa rendida a continuar las tareas del hogar. Y en medio de éste ajetreo, sacará tiempo para coser y lavar manualmente, reponer la despensa, atender las necesidades de los hijos y un sinfín de cosas más que harán los días interminables y las noches demasiado cortas para un correcto descanso. La mujer rural, icono por excelencia de la mujer trabajadora, que nunca conoció horarios ni calendarios, ni domingos, festivos o puentes, no digamos vacaciones, supo dar a la sociedad, aparte de su trabajo, lo mejor de si misma, sus hijos, los que hoy podemos mirar atrás y agradecerles su infinita paciencia y su recta educación, la que no tuvieron y sin embargo hicieron brillantemente gala. Ésta imagen es el reflejo de una época dura y difícil, y la quiero dedicar a todas las mujeres rurales, para ellas mi respeto y admiración, y muy especialmente para esta: Ana María, mi madre.





5 comentarios:

  1. Hola Joaquín:
    Hace ya un tiempo que sigo tus post a través de este blog.
    Enhorabuena por tu trabajo, porque es interesante, bueno y muy didáctico.
    Estás recopilando, editando y dando a conocer a todo el mundo.... el pueblo, las gentes, la historia y las tradiciones de Ayoo en particular y todo el valle de Vidriales en general.
    Estaba leyendo el post sobre la mujer rural y a la vez pensaba....este cuadro parece muy real....a esa mujer la conozco yo.... este ti joaquín no va a decir el nombre.

    Por fin, Ana María y yo añadiría, la mujer de Honorio.
    Nací en Calzada, aunque toda mi vida haya vivido en Castrocalbón.

    Ahora ya me voy a presentar : Soy Císimo y si quieres me puedes seguir en http://elhumordecisimo.blogspot.com

    Un saludo Joaquín.Ya tomaremos una cerveza en la gasolinera de Castro.

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  2. GRACIAS HERMANO . ERES UNICO . NO SE PUEDE DEFINIR MEJOR.
    MORE.

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  3. Muy bien dicho,mi respeto y admiración para ti también.Tu prima Ana favorita(claro,no tienes otra...)

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  4. Precioso Joaquin, mi madre tambien fue una de esas mujeres que marchaban detras de las vacas, arando y delante de ellas con el carro. Es muy bonito y me siento identificada en cada una de las palabras. Un abrazo Paulina

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  5. Me gusta mucho y esta muy bien recordar lo dura que era aquella vida aunque yo no la viví. A veces nos quejamos de vicio.

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