eltijoaquin@hotmail.com - facebook.com/El Ti Joaquin

domingo, 22 de septiembre de 2013

Tornadera






Unas herramientas imprescindibles en cualquier casa rural, son las que llevan un mango largo de madera por donde se agarra con las dos manos, y en extremo opuesto varios “dientes” de también de madera o de acero, siendo su número, tamaño y colocación el adecuado al trabajo a realizar. Los nombres de estas herramientas varían de una familia a otra, de un pueblo a otro, y no digamos si cambiamos de valle o de comarca. Lo curioso es que el diseño y las proporciones vienen a ser las mismas, será que “en todos los sitios cuecen habas”, en este caso, las mismas tareas agrícolas o ganaderas. Quienes hayan residido en un pueblo ya sabrán de sobra a las herramientas que me estoy refiriendo y no me atrevo a nombrar, por aquello de que alguien me corrija, y por lo que acabo de explicar, además con razón. Pero como “sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria” (Pierre Corneille (1606-1684), comienzo por la descripción de la que lleva más palo y menos hierro: el “forcón”. Dos o tres cortos dientes de hierro y un largo palo de madera que se utiliza para cargar en un transporte (carro, remolque…) hierba, leguminosas, manojos de cereales, “alpacas”, etc. Con algo de menos palo, más hierro y en ángulo de 90 grados, hecho con una herramienta gastada, no puede faltar la “guincha”, o “descargador del abono”, que como dice el nombre se usa normalmente para vaciar el comentado transporte arrastrando desde el suelo, con cierta comodidad y limpieza. Otras herramientas manuales, y completamente de madera, son el “bieldo” o “biendo” (ya estamos), un mediano utensilio para aventar o remover cereales en las eras, que consta de un mango que atraviesa una madera triangular con media docena de pequeños pero anchos “dientes”; la “tornadera”, “horcajo” u “orca”, de una sola pieza, formada de una rama de árbol, haciendo “de verde” su forma, secada y pulida para hacer agradable su tacto y trato, que se usa como la herramienta anterior y además para majar leguminosas; el “rastro”, con el mango más largo, unido en el centro a una madera rectangular y en agujeros poco espaciados, unos cortos “dientes” para arrastrar con comodidad hacia un lugar los restos de las siegas y así aprovecharlos; y la “bienda”, o “bilda de la paja”, que es la mayor de la familia y sirve exclusivamente, por su fragilidad y tamaño, para cargar la paja recién trillada en el transporte arriba mencionado, o para guardarla por el “boquerón” en el pajar. Y llegamos a la herramienta estrella, la multiusos, la imprescindible: La “bilda”, “bienda”, “bielda”, “purridera”, “tornadera”, “horca”… Mil nombres, casi todos copiados de sus hermanas, para esta herramienta de mango de madera, como las demás normalmente artesanal, y una ligera aunque robusta estructura de hierro con 6 largos “dientes” que sirve para todo lo explicado anteriormente y además para cavar el terreno, arrancar patatas, cargar o “arramar” abono, limpieza de granjas, majar leguminosas o cereales, etc. El nombre tornadera es el más usado para esta sencilla y eficaz herramienta, y viene de tornar, del latín “tornare”, teniendo su origen en las herramientas usadas durante la trilla, cuando era necesario remover las pajas para que nada quedara sin triturar, coloquialmente “darle la vuelta”, “volver”…, por aquello de voltear la mies a una posición óptima para proseguir con la acción del trillo. En Ayoó, otra palabra con la misma raíz marca el fin de las parcelas, sobre todo por “las puntas” (extremos), son “las tornas”, porque hasta allí se llega con la labor y es necesario volver. Curioso. Recientemente he descubierto que Tornadera es también el nombre de un grupo leonés de música folk, o tradicional, que me gusta más, con sede en La Bañeza. Se me antoja un digno nombre para tan agradecida labor, la de inmortalizar esa parte de la cultura popular, la más alegre y pegadiza, transferida verbalmente durante siglos y fielmente depositada en nuestros días por verdadero amor al arte desde la frescura del directo, o de sus evocables grabaciones. Un nombre de romántica sonoridad, y magistral significado. Con Tornadera nos harán volver, nos devolverán lo fresco de entre lo molido y manido. Ante su música descubriremos viejas que no peores formas de diversión, de comunicación, de esparcimiento. El pasado domingo, en la plaza mayor de La Bañeza fueron la guinda de una tradicional fiesta como es la Alubiada. Arrancaron incluso desde las pruebas de sonido, aparentemente sin esfuerzo, nuestros aplausos e interés por esa música sin edad y sin límites. Pocas veces la sencillez se torna tan brillante. Gaitas, variada percusión, flautas, mandolina, rabel, acordeón… y qué decir de las voces, como también es digno de recuerdo el solo ejecutado por el veterano del grupo, D. Ángel, quien sobre una clásica tabla de lavar en ríos o pilos, frotando un mortero con una mano y golpeando el pilón con la otra, y con esa singular voz que solo prestan los años, nos recordó un viejo cantar molinero. Si el grupo Tornadera comenzó su discografía “Reviviendo”, yo he registrado el pajar para desempolvar, y revivir fotográficamente algunas de las herramientas descritas. Por último, la sincera felicitación de éste ya incondicional seguidor en agradecimiento por una tarde completamente satisfactoria. Y que pronto “volvamos”… con Tornadera.



















No hay comentarios:

Publicar un comentario