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domingo, 19 de enero de 2014

El acertijo para un rey



Todos estamos de acuerdo que la “tele” embota, y ya veis, paradójicamente la usamos para contarlo. Así que aunque sea sólo por un momento, propongo desembotarnos a la vieja usanza, de aquella forma que hace no tantos años tenía la gente de pasar el tiempo: los acertijos. Cualquier reunión era buena para soltarlos y hacer volar la imaginación. Frases en clave, códigos secretos… y un enigma, un argumento escondido. Y sin botones, pantallas ni cables, solo usando la mayor y más simple de las máquinas, el pensamiento.
Este pasado verano disfruté con una casi centenaria pareja y su envidiable y portentosa memoria. Acertijos, refranes, adivinanzas, trabalenguas… Lástima de apagón eléctrico para reactivar esta natural forma de entretenimiento y creatividad.
Aquí os dejo un acertijo de los muchos que me contaron; por cierto, confieso, no acerté ninguno.

Había una vez, en un lejano país, un hombre que cayó preso de la justicia y fue encerrado en los calabozos del castillo. Su hijo primogénito, sintiendo la falta del padre en las necesidades del hogar, decidió pedir audiencia con el rey, para exponerle una petición de indulto. Éste le escuchó, y como el delito en cuestión era leve, le propuso al chico una prueba; de superarla, su padre quedaría en libertad. El rey era muy aficionado a los pasatiempos. Sus súbditos le llevaban todo tipo de adivinanzas para su distracción, que él solucionaba con sabia habilidad; todavía ninguna se le había resistido, de lo que estaba muy orgulloso. Por tanto le pidió al chico un acertijo que no pudiera descifrar, y cumpliría su promesa; de lo contrario, duplicaría la condena a su padre.
Después de mucho meditar, dada la gravedad del problema, al cabo de unos días montó su caballo, se acercó al castillo con una copa en la mano, y pidió que avisaran al rey para que escuchara el acertijo, que le dijo en voz alta y era así:

- Tenga, buen rey, este vaso de vino,
que ave de pluma llevó a su nido.
Vengo montado en quien no ha nacido,
y traigo la mano encima de su madre.
Si no lo acierta, buen rey,
devuélvame a mi padre.

El monarca soltó al preso, incapaz de hallar la solución.
¿Y tú, querido lector, ¿la sabes?

Las fotos son del conocido “castillo” ayoíno, la torre medieval que caracteriza junto con la iglesia la estampa de nuestro pueblo.

P.D. -Para los tímidos en contestar como comentario tenéis el correo electrónico: eltijoaquin@hotmail.com






5 comentarios:

  1. Mi querido amigo.yo lo se de contarlo mi padre, pero no te lo voy a estropear,te are llegar la respuesta por otro conducto. Manolo

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    1. Joaquin, lo se, lo se, yo también lo se y no por Manolo que conste, me lo contaba mi padre. Un abrazo Paulina

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  2. Ti Joaquin yo también lo sé. Mi suegra sabía muchos de estos. Un Abrazo desde Asturias

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  3. Qútero la repuesta plis

    Csadhala@gmail.con
    Se le agradecerá

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  4. yo lo se el muchacho salio en su yegua que estaba embarazada,mas adelante despues de mucho caminar,se sintio muy mal el animal y murio teniendo que el muchacho ayudar en cesarea para rescatar a la cria ycon la piel hizo correas alforjas y con el cuero de la mano hizo una especie de bota para llevar agua luego con mucho cuidado crio el hijo de la yeguay se hizo una hermosa bestia la cual el montaba con orgullo un dia cualquiera escucho unos graznidos miro hacia hacia arriba y vio un ave que llevaba unos racimos de uvas saco su arco y le dio al ave corrio y con las uvas las macero e hizo vino colocandolo en el recipiente que hizo del cuwro de la mano de la yegua entonces cuando dijo tomad este vino que el ave llevaba a su nido era el vino que el habia hecho de las uvas que el ave llevaba.y cuando dijo y en mi mano tengo la madre, se referia a el cuero que habia cortado de la mano de la yegua. y cuando dijo y vengo en lo que no a nacido era el caballo que el montaba y que habia rescatado del vientre de la yegua por cesarea. me lo conto mi padre cuando pequeño y me parecio increible

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