eltijoaquin@hotmail.com - facebook.com/El Ti Joaquin

domingo, 24 de mayo de 2015

A Castrotierra, con la devoción debida.





Ya parece, y quizás vaya siéndolo, una obligación. Es sábado, y la afición pendonera nos lleva a acompañar una fiesta milenaria, en el hermano valle del Duerna. Una celebración anual, las Pascuas de Pentecostés, que muy probablemente se remonte a los tiempos de Santo Toribio de Astorga, de mediados del siglo V, de carácter agrícola como la inmensa mayoría de las gentes de ésta comarca leonesa. El punto de reunión es el Santuario de Castrotierra, donde se venera a María en su advocación popular de la Virgen de la Lluvia. Y el punto de partida los pueblos de la margen derecha del Santuario, según baja el río, presididos por su Cruz Parroquial y portando en andas sus imágenes marianas. Dicen que son hermanas, y quizás sea cierto; y quienes las acompañan también, al menos en esta hermosa tradición llevada con respeto y armonía. Los pueblos son: Castrotierra, Fresno, Miñambres, Palacios, Redelga, Ribas, Valle, Villalís y Villamontán, y el objetivo una acción de gracias, algunos aprovechando para recibir bendición de sus campos. Más o menos la misma acción, de parte de los pueblos de la margen Izquierda, se realiza el día de San Miguel y acuden los pueblos de Destriana, Posada, Robledino, Robledo y antiguamente los pueblos de la Sequeda.

Nosotros, con nuestro Pendón blanquiazul, partimos desde Palacios, acompañados de la especial brisa valdornesa. 5 Kilómetros de ida, vuelta en coche para comida comunitaria, sabrosa y placentera, y de nuevo para Castrotierra, para al final del rosario de las 5 de la tarde, hacer el camino de vuelta disfrutando de la tarde, buena compañía, y mejor motivo.

Conté 14 Pendones, entre los que se encuentran los “pata negra” de León, los persistentes, los que no han variado un ápice en la tradición pendonera; aquí llevar el Pendón es una costumbre iniciada en la juventud y solo dejada por motivos de salud o por fuerza mayor. La maestría se hace notar en la Valduerna.
Conté 9 Vírgenes, las 9 hermanas, expuestas luego en la parte derecha del templo, bajo la sedente talla románica de la Anfitriona del Castro. Es de madera policromada al temple, con la luna a los pies y una corona con rayos solares y estrellas que nos recuerda a la advocación de la Asunción. Devoción en estado puro.

Aprovecho para hacer mención de tres grupos de amigos, diferenciados y a la vez unidos en lo básico y esencial. El primero agradeciendo a los muchos que nos ayudan a llevar nuestro Pendón, esta vez destacaré a los chicos de Santa Catalina de Somoza. Por diversas causas vamos escasos de portadores y hay que reconocer la admirable disposición en torno a nuestra vara. Sabed que también son vuestros colores, y allá donde los viereis, vaya quien vaya, contad con sitio para ella en vuestros cinturones, con la bendición de su Dueña.
Y qué decir del grupo venido desde Poza de la Vega, de tierras de Palencia, a casi dos horas de viaje para acompañar con su paño este sentido encuentro. Simplemente gente maravillosa, de tierra pendonera aunque con tamaños notablemente inferiores a los leoneses. De ellos, aparte de sus amigables y divertidas personalidades, me he quedado con un dicho de esos que tanto me gustan: “En Poza ni buey ni vaca ni moza; pero si vuelves la hoja… buey, vaca y moza”. Eso es que parece que no, pero son geniales, en buena medida y así nos lo demostraron. En Castrotierra lucieron nueva vara leonesa y su nuevo paño está siendo confeccionado en Zamora; les deseo de corazón largas pendonadas con la gracia que hicieron gala aquí.
Por último quienes se empeñan en la divulgación de tan sensitivos acontecimientos. Parece increíble quedarse indiferente ante lo que ocurre, por ejemplo, en torno a éste Santuario, y maravillarse luego de las imágenes mediáticas de la Romería del Rocío. ¿Dónde queda la televisión?¿Los periódicos nacionales?...  Por suerte contamos con la inestimable cobertura fotográfica de José Antonio Ordóñez, su grupo Pendoneros de León y sus páginas del Facebook: https://www.facebook.com/joseantonio.ordonezmartinez?fref=ts
Añadiremos a la lista un incondicional del vídeo, Juan Manuel Díaz, y su canal de YouTube, annexxis 77:
Y la simpatía personificada en dos profesionales de la información digital: María Antonia con su “Astorga Redacción”
y Victoria con su “la llave del camino”:
Con ellas entré a hablar con el rector del templo, D. José Mateos, para indagar un poco más en las características de tan magno acontecimiento. Y nos hizo pasar al camerino de la Virgen, para enseñarnos el lamentable estado de las imágenes que cubren sus paredes, donde es necesaria una urgente restauración. A quien corresponda, al menos quitar esas goteras que destruyen paramentos y delicadas e irreemplazables pinturas. El lema es, de no mejorar, al menos conservar. No es tan complicado.

En resumen, asistimos a una más de las incontables veces que Castrotierra acoge a sus vecinos pueblos, y se despiden en corro, con cánticos, rezos y aplausos… hasta el próximo año. Allí volveremos, si Dios quiere, a venerar a la Madre,… a continuar la tradición.

P.D. Para ampliar las imágenes, hacer doble click encima.







































Camerino del Santuario













Vídeo de Juan Manuel Díaz Silván, de su página Pendones en...

                    

lunes, 18 de mayo de 2015

Así debería ser...



Así debería ser: tras cinco días de duros y obligados quehaceres, y quizás una mañana de tareas sabáticas, siempre debería acontecer una merecida tarde de bien entendida gloria. La tarde del 9 de Mayo la recordaré, y por lo visto no fui único, sobresaliente en este sentido.

El tema era atrayente, II Encuentro de Dulzaineros. El lugar ideal por la cercanía, Castrocalbón; al lado de casita, para no perder el tiempo en viajes. Entorno de lujo, la zona recreativa, acogedora y mimada. Un escenario tan simple como expresivo, los Pendones de Castrocalbón y Calzada hombro con hombro; historia y tradición, muestra del hermanamiento que pronto se haría notar. La presentación inmejorable, divertida y amena, a cargo de Marcos García, quien da clases en éste pueblo de música y danza. Un grupo de bailes regionales con solera, “La Arquilla” nos deleitó con su buen hacer. Y mucha gente, sobre todo mujeres, ataviadas al modo tradicional: así debería ser.

Comenzó el evento con un pasacalles como los de siempre, presidido con las hermanas pequeñas de los Pendones expuestos, las Pendonetas. Qué mejor toma de contacto que integrarse entre la gente, allá donde estuvieren; qué mejor preámbulo que mostrar el pueblo a los invitados. Así debería ser.

La climatología nos obsequió con calorcito, se agradecía la sombra del recién estrenado frontón, como también la previsión de asientos para el numeroso público. El anfitrión abrió el acto, el conocido Grupo de Dulzaineros de Castrocalbón, acompañados al baile de “La Arquilla”. Muy bien. Y mejorando el buen comienzo estuvo el homenaje a un maestro de la dulzaina, Antonio “Patarita”, natural de San Esteban de Nogales, que cuenta 92 años. Me dijo un pajarito que de niño le cogía la dulzaina al padre y se escondía en el pajar, para tocar aprovechando la natural insonorización de la paja. Pero de nada servía ante el penetrante sonido del instrumento tomado sin permiso, y muchas veces encontró más que palabras de desaprobación. Daba igual, de cualquier forma tenía que domar lo que le sirviera de sustento el resto de su vida. Con unas palabras de agradecimiento nos recordó los cientos de veces que soplara y resoplara en los festejos de éste pueblo, asegurando que “fue mucho de Castrocalbón”. Como no podía ser de otra forma, al final sacó de su estuche una dulzaina de más de 100 años, de antes de él nacer, dijo, y tocó un par de temas para ovación general.

El escenario se fue llenando paulatinamente de grupos, aparentemente con los mismos instrumentos, pero ni de lejos los mismos matices. Muchos géneros, algunos desconocidos para mí, ejecutados con maestría arrancaron el unánime aplauso del numeroso público tras cada pieza. Quise apuntar los nombres y sus temas, pero cuando revisé los apuntes me di cuenta que lo hice mal. O bien no sirvo para periodista, o me absorbió la calidad del acto. Mil perdones, pero no quisiera olvidarme de nadie ni mentir en las presentaciones. Alabo por lo visto la idea de Mateo de organizar el I encuentro de Dulzaineros en Trobajo del Cerecero, la recogida de guante del grupo de Dulzaineros de Castrocalbón, y la tercera edición, que sea donde sea allí nos llevará, si alguna desgracia no lo impide. Todos unidos por nuestra música, así debería ser.

Solicito permiso para destacar un par de tres cosas: la primera la sorpresa que nos tenía preparada el grupo Bañezaina, al interpretar un tema de Mago de Oz y la banda sonora de Piratas del Caribe; parece increíble adaptar con tanto gusto música y ritmos actuales a la particular dulzaina, eso es innovación, y así debería ser.

La segunda es la preparación en tiempo record de un par de temas por Alfonso, José María y las Pandereteras, quienes nos deleitaron con una jota y un pasodoble. Un “otra, otra…” del público puntuaron la actuación con la máxima nota. Es algo que define a los maestros, la improvisación; así debería ser.

La tercera, por los comentarios, el sobresaliente para Alberto Jambrina y Pablo Madrid. Decir la boca abierta es poco decir, quienes estaban detrás de mí, participantes dulzaineros, aseguraban que simplemente aquello no se podía tocar, qué íbamos a opinar los neófitos… Broche de oro, así debería ser.

Y así debería ser, y acabo como comencé; ojalá cada poco se brinden este tipo de actos, que haberlos hailos, pequeños detalles artísticos que evidencian la increíble vitalidad de nuestros pueblos y sus gentes; además, en contra de todo pronóstico. Y para que no se nos olvidara, todos juntos, soplando y redoblando a la vez se despidieron con un épico “todos somos de León”, versión pasodoble. Después ellos se irían a merendar para reponer fuerzas… que así debería ser.























Vídeo de de la página amiga Apréstamo Astur Leonés

                       

lunes, 4 de mayo de 2015

2015 - 1965 = 50




Al reloj, devorador de horas:

Escucho tu soniquete
de tan solo dos palabras:
tic, tac, tic, tac y no callas,
ni descansas ni te duermes.

Ya llevas, con paso corto,
cincuenta, y no son minutos;
que son años, a lo bruto,
dando vueltas como loco.

Qué te he hecho, me pregunto,
para controlar mi vida,
dirigirme la barriga,
poner a mi quehacer punto.

Observo que, y no es de risa,
intolerante aparato,
si yo descanso un buen rato
tu caminas más aprisa.

¿Por qué sacudes mi sueño,
con lo a gusto que yo estaba?,
parece imposible que haga
tal ruido algo tan pequeño.

Que no duermo por vagancia,
necesitamos descansar;
como tú no quieres parar
molestarnos te hará gracia.

Aligeras en los viajes
justo al momento de embarcar;
si te enredas han de arrancar
y ahí te quedas, a ver que haces.

Al contrario, cuando es pronto,
te miro al menos cien veces:
si no paras, lo parece,
¡venga, que pareces tonto!.

¿Por qué te vuelves borroso
y tiemblas en mi mano…?
¿no ves que voy para anciano…?
¿a qué juegas, so mocoso?

Eres malvado y lo sabes,
soy reo de tu capricho,
mira te lo tengo dicho…
¡que te rompo y ya no vales…!

Son cincuenta y ya son años,
los que llevo junto a ti,
no te quiero ni tú a mí,
e imposible separados.

Así pues, hagamos trato
para el tiempo que me queda:
deja acabar mi tarea,
¡por hacer me queda tanto…!

Alárgame los minutos,
que más despacio camino;
yo quiero seguir contigo,
continuemos viaje juntos.

Y cuando al fin digas basta,
contento te diré, amigo,
por haberte conocido
plena y feliz llevo el alma.

ETJ









A mi madre, Ana María, quien con tanto amor puso en marcha mi reloj:


GRACIAS.