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martes, 18 de febrero de 2014

Una fecha para el recuerdo



Hasta nuestros días nos ha llegado, transmitida oralmente de generación en generación, la historia con tintes de leyenda del incendio que destruyó gran parte del pueblo de Ayoó de Vidriales. Ya hace tiempo edité un artículo, con la versión de entre las distintas que se cuentan que me pareció más hermosa. Hoy vamos a poner fecha y algún dato más a tan triste acontecimiento, con toda la veracidad que nos pueda aportar un periódico del día, el diario madrileño La Iberia, que en su página tercera de su número 6566 narraba escuetamente los hechos. La actual digitalización de libros y documentos, y su publicación en Internet, nos permiten corregir la parte de leyenda y hacernos una mejor composición de lo sucedido aquél día, un histórico 25 de marzo del año 1878. Éste es el artículo, transcrito punto por punto, incluso con sus faltas de ortografía:

                               Hemos recibido el siguiente telegrama:
                               « Zamora, 29.- Un horroroso incendio tiene
                           consternados á los vecinos del pueblo de
                           Ayoó de Vidriales. La catástrofe ocurrió el
                           25, siendo la causa inocente, segun noticias,
                           una niña que sin apercibirse incendió unos
                           juncos.
                                El fuego se propagó instantáneamente y se
                           quemaron 44 casas, de las cuales estaban ha-
                           bitadas 33. Entre las llamas ha perecido una
                            mujer.
                                Se ha solicitado del ministerio de la Gober-
                            nacion que se conceda para aliviar las des-
                            gracias una cantidad del fondo de calami-
                            dades. »
                                La provincia de Zamora, una de las más
                           pacíficas, honradas y laboriosas de España, es
                           tambien una de las ménos atendidas, á pesar
                           de que paga puntualmente al Tesoro. Estas
                           consideraciones y el desastre que han expe-
                           rimentado esos pueblos, nos mueven á impe-
                           trar del gobierno de S. M. algun recurso del
                           fondo de calamidades, con lo cual se remedie
                           la miseria del pueblo de Ayoó de Vidriales.
                                                     __________

Pues conociendo éste importante documento rectifiquemos, que es de sabios, y reescribamos la historia; para que en honor a la verdad, una mala escritura siga siendo mejor que una buena memoria. En primer lugar, la fecha confirma la coincidencia con una de las cuatro romerías que se celebraban en torno al Santuario de la Virgen del Campo, el 25 de marzo es, y así se dice, Nuestra Señora de marzo. También corrobora la circunstancia de que muchos romeros ayoínos, especialmente hombres, habían acudido a mercar a la feria de Rosinos dejando el pueblo con poco personal para enfrentarse a las llamas. Todavía quedan incógnitas por resolver, como el perímetro calcinado, aunque podemos pensar por el número se casas habitadas, y si es cierto que se libró el barrio de la Iglesia, que el fuego cruzara de Oeste a Este por su centro, avivado por los famosos aires de Marzo. De haberse quemado más casas no habitadas, pensaríamos que el incendio fue en las afueras, donde están pajares, corrales y almacenes; y a Peñacabras no llegó porque un corral propiedad de mi familia, hasta mediados del pasado siglo mantuvo su techumbre de urces. Por último, para relacionar a San Bartolomé con la extinción del fuego tenemos otro dato importante: su ermita. Estaba donde comienzan las calles de Peñacabras, que recordemos son dos, o una con forma de “V”. Dicha ermita no se quemó, fue desmontado su tejado vegetal original y reformadas las paredes por albañiles que todavía dan fe de ello. Junto con las pocas pertenencias que los ayoínos podían salvar de sus casas, abrieron las puertas de las varias ermitas y trataron de poner a salvo a sus imágenes sagradas. Alguna pudo no tener suerte, como la ermita de la Virgen de la Alhóndiga, que al parecer estaba frente al Bar Loli. Pero sí lograron sacar a San “Bartolo” a la ahumada calle, y los testigos presentes afirmaron, y así nos lo han hecho llegar, que el fuego “milagrosamente” comenzó a remitir y en un momento fue controlado por completo. Seguramente el santo “bombero” no volvió a su ermita, si no que en aquellos días fue conducido a la Iglesia, subido a lo más alto del retablo principal, y honrado ya el 24 de agosto de aquel año como Santo Patrón con fiesta Sacramental, sustituyendo en ese mérito al Salvador, en su fiesta celebrada el 6 de agosto. Por último queda la incógnita de si fue concedida la ayuda solicitada al gobierno del entonces rey Alfonso XII, recién casado con la reina María de las Mercedes, a través del Fondo de Calamidades; y lo más importante, falta saber el nombre de la mujer víctima del incendio. He consultado el Archivo Diocesano de Astorga, y sorprendentemente desde el 17 de marzo al 22 de abril de 1878 no hubo ningún fallecimiento en Ayoó. Pudiera ser que la mujer mencionada fuera de Congosta, de Carracedo, o de algún pueblo cercano, y en cuanto pueda lo comprobaré; pero lo que más me extraña es que siendo la gente de Ayoó tan complaciente con sus vecinos y paisanos, se recuerde el incendio y NO, con mayor motivo, la persona fallecida en él. O puede ser, lo que me parece más probable, que este dato no fuera más que una maniobra para tener mejor acceso al Fondo de Calamidades, y por eso no conste en la transmisión oral, fiel al tamaño de la desgracia; porque para ningún ayoíno fue mayor pérdida la material que la humana.
El 25 de marzo de 1878 es ya, una fecha para el recuerdo.






viernes, 7 de febrero de 2014

Otro acertijo.


Aunque siguen llegando las soluciones a los acertijos, tengo que felicitaros porque los habéis acertado todos. Muy bien. También decir que las interpretaciones son relativas, depende de la zona y del narrador; puede haber ligeras diferencias tanto en la exposición del acertijo como en la solución. Me han gustado vuestros comentarios y los muchos correos, y os agradezco la participación. Aquí os dejo las soluciones que a mí me han contado y comienzo por el acertijo para un rey, que recordamos era:

- Tenga, buen rey, este vaso de vino,
que ave de pluma llevó a su nido.
Vengo montado en quien no ha nacido,
y traigo la mano encima de su madre.
Si no lo acierta, buen rey,
devuélvame a mi padre.

El hijo del preso, recordamos, se acercó al castillo a lomos de su caballo, con una copa en la mano. Efectivamente, la copa llevaba vino, “que ave de pluma llevó a su nido”. El ave de pluma era una cigüeña que entre los muchos restos de podas o pequeñas maderas, llevó una vara de una cepa. Entre la tierra, los excrementos y la humedad, la vara echó raíces, se hizo nueva cepa y terminó por dar uvas. Por si hay algún lector escéptico, encima del tejado de la torre del Santuario de la Virgen del Campo, había un nido de cigüeña y una cepa, exactamente como en el acertijo, documentado fotográficamente en este artículo. El vino ofrecido, pues, era de las uvas exprimidas de la cepa de la torre. “Vengo montado en quien no ha nacido, y traigo la mano encima de su madre”: Una yegua murió en avanzado estado de gestación, por lo que mediante cesárea extrajeron al potro, “no nacido”, al menos de forma natural. Con la piel de la yegua, una vez curtida, cosieron el forro de la silla de montar, en la que el chico apoyaba la mano. Pero si alguno de vosotros hubiera sido el rey, el prisionero seguiría en la cárcel.

Soluciones para los acertijos “picantes”:
1- Estaba mi abuela meando, vino mi abuelo y le metió el tranco.
Solución: mi abuela meando es la cuba, y el tranco es la espita, la salida lateral que se tapaba con un palo envuelto en fibras de lino.
2- Levanta los cobertores, y no me seas temerosa, que te la vengo a meter, y traigo tiesa la cosa. Solución: la inyección.
3- Yo estaba en la cocina, vino mi novio, y se me echó encima.
Le dije que no, que en la cama es mejor. Solución: el sueño.
4- Entre dos peludos hay un pelao. ¿Que hará en el medio ese condenao? Solución: Los peludos son las vacas y el pelado el arado.
5- Entre dos piedras feroces, hay un hombre dando voces. Solución: el pedo
6- Mi tío va y mi tío viene. Lo de entre las piernas tieso lo tiene. Solución: La balanza
7- Tiesa la traigo y metértela quiero, ponte en facha y prepara el agujero. Solución: la llave.
8- Hondo es el pozo, y larga la soga; si la estiras no llega, y doblada sobra. Solución: El pozo es la boca y la soga el brazo.
9- Allí arriba, en aquel alto, hay un hombre sin camisa; por delante y por detrás se le ve la longaniza. Solución: una campana en la torre a la que se le ve el badajo.
10- Encima de ti me pongo, y tu toda te meneas; yo con el gusto me voy, y tu con la leche te quedas. Solución: la higuera y el higo.

La conversación de la posada:

- Buenas noches, Teresa, con tu perica puesta.
- Bienvenido sea el caballero, con lo que le cuelga.
- Venía a ver si me dabas el roso velloso para mi deseoso…
- Bien se lo diera, con gusto y agrado,
pero hace tres días que lo tengo rapado.
Pase usted, se sentará en duro y en blando,
comerá manjar de culo y caldo entre patas.

Efectivamente, el escenario es una posada, a la que llega un caballero, abre la puerta y saluda a la posadera, que estaba hilando con la rueca y el huso (la perica, pues tiene forma de esa fruta). Ella saluda al caballero con lo que le cuelga (la espada del cinturón). El recién llegado pidió para su deseoso (el caballo), el roso velloso, (que no es otra cosa que dejarlo pacer en el prado; lo velloso, el vello podría ser sinónimo de hierba). En la RAE está recogida la frase “roso y velloso”, muy curiosa: 1. loc. adv. Totalmente, sin excepción, sin consideración ninguna. Con este significado también se podría interpretar la adivinanza como que el caballero pidió para su caballo todo lo necesario para saciar su apetito y descanso; todo, sin escasez. “Bien se lo diera, con gusto y agrado, pero hace tres días que lo tengo rapado” Aquí la posadera se lamenta de haber segado hace tres días el prado, por lo que el caballo no dispondría de hierba fresca, pero continúa: “pase usted, se sentará en duro y en blando, comerá manjar de culo y caldo entre patas”. Sentarse en duro y blando es sentarse a la mesa sobre una silla mullida; manjar de culo son huevos de gallina, y caldo entre patas leche recién ordeñada. Como vemos nada de palabras malsonantes, sólo malentendidas.

Como estamos animados con los acertijos, os dejo otro:

Una torta mató a panda,
panda mató a tres,
y tres mataron a siete.
Tiré a lo que vi,
 maté lo que no vi,
y comí la carne engendrada
con palabras de Dios asada.

Hala, a discurrir; el correo sigue siendo eltijoaquin@hotmail.com.
Encantadores, los acertijos.



domingo, 26 de enero de 2014

El acertijo de la posada


Otra de las características de algunos acertijos es la picardía, esa gracia maliciosa relativa a lo sexual o a las necesidades fisiológicas naturales, sin mayor intención que la de buscar la sonrisa, y en algunos casos el rubor. En las reuniones grandes son las más agradecidas, por la variedad de respuestas o de situaciones cómicas. Algunas clásicas son:

1- Estaba mi abuela meando, vino mi abuelo y le metió el tranco. ¿Qué es?

2- Levanta los cobertores, y no me seas temerosa,
que te le vengo a meter, y traigo tiesa la cosa.  ¿Qué es?

3- Yo estaba en la cocina, vino mi novio, y se me echó encima.
Le dije que no, que en la cama es mejor.  ¿Qué es?

4- Entre dos peludos hay un pelao.
¿Que hará en el medio ese condenao?  ¿Qué es?

5- Entre dos piedras feroces, hay un hombre dando voces.  ¿Qué es?

6- Mi tío va y mi tío viene. Lo de entre las piernas tieso lo tiene.  ¿Qué es?

7- Tiesa la traigo y metértela quiero, ponte en facha y prepara el agujero.  ¿Qué es?

8- Hondo es el pozo, y larga la soga; si la estiras no llega, y doblada sobra. ¿Qué es?

9- Allí arriba, en aquel alto, hay un hombre sin camisa;
por delante y por detrás se le ve la longaniza.  ¿Qué es?

10- Encima de ti me pongo, y tu toda te meneas;
yo con el gusto me voy, y tu con la leche te quedas.  ¿Qué es?

El siguiente acertijo es una conversación, el escenario una posada y no puedo dar más datos. Bueno si, uno; tampoco tiene nada que ver con “eso”…

- Buenas noches, Teresa, con tu perica puesta.
- Bienvenido sea el caballero, con lo que le cuelga.
- Venía a ver si me dabas el roso velloso para mi deseoso…
- Bien se lo diera, con gusto y agrado,
pero hace tres días que lo tengo rapado.
Pase usted, se sentará en duro y en blando,
comerá manjar de culo y caldo entre patas.

Las soluciónes a estos acertijos y al del anterior artículo, juntas en un próximo artículo, y así doy tiempo a quienes siguen contestando. Los comentarios no los publicaré para no facilitar pistas. Repito el correo: eltijoaquin@hotmail.com



domingo, 19 de enero de 2014

El acertijo para un rey



Todos estamos de acuerdo que la “tele” embota, y ya veis, paradójicamente la usamos para contarlo. Así que aunque sea sólo por un momento, propongo desembotarnos a la vieja usanza, de aquella forma que hace no tantos años tenía la gente de pasar el tiempo: los acertijos. Cualquier reunión era buena para soltarlos y hacer volar la imaginación. Frases en clave, códigos secretos… y un enigma, un argumento escondido. Y sin botones, pantallas ni cables, solo usando la mayor y más simple de las máquinas, el pensamiento.
Este pasado verano disfruté con una casi centenaria pareja y su envidiable y portentosa memoria. Acertijos, refranes, adivinanzas, trabalenguas… Lástima de apagón eléctrico para reactivar esta natural forma de entretenimiento y creatividad.
Aquí os dejo un acertijo de los muchos que me contaron; por cierto, confieso, no acerté ninguno.

Había una vez, en un lejano país, un hombre que cayó preso de la justicia y fue encerrado en los calabozos del castillo. Su hijo primogénito, sintiendo la falta del padre en las necesidades del hogar, decidió pedir audiencia con el rey, para exponerle una petición de indulto. Éste le escuchó, y como el delito en cuestión era leve, le propuso al chico una prueba; de superarla, su padre quedaría en libertad. El rey era muy aficionado a los pasatiempos. Sus súbditos le llevaban todo tipo de adivinanzas para su distracción, que él solucionaba con sabia habilidad; todavía ninguna se le había resistido, de lo que estaba muy orgulloso. Por tanto le pidió al chico un acertijo que no pudiera descifrar, y cumpliría su promesa; de lo contrario, duplicaría la condena a su padre.
Después de mucho meditar, dada la gravedad del problema, al cabo de unos días montó su caballo, se acercó al castillo con una copa en la mano, y pidió que avisaran al rey para que escuchara el acertijo, que le dijo en voz alta y era así:

- Tenga, buen rey, este vaso de vino,
que ave de pluma llevó a su nido.
Vengo montado en quien no ha nacido,
y traigo la mano encima de su madre.
Si no lo acierta, buen rey,
devuélvame a mi padre.

El monarca soltó al preso, incapaz de hallar la solución.
¿Y tú, querido lector, ¿la sabes?

Las fotos son del conocido “castillo” ayoíno, la torre medieval que caracteriza junto con la iglesia la estampa de nuestro pueblo.

P.D. -Para los tímidos en contestar como comentario tenéis el correo electrónico: eltijoaquin@hotmail.com






miércoles, 8 de enero de 2014

Desde el Lugar Sagrado...


Aunque la arqueología es un disciplina que, como muchas otras, exige años de estudio y titulaciones, también existe un grupo nada desdeñable de aficionados que dedican altruistamente sus recursos en el descubrimiento de nuevos hallazgos. Un grupo preocupado por el estudio, conservación y divulgación de las evidencias materiales dejadas por nuestros antepasados, que permiten conocer o al menos vislumbrar sus culturas o formas de vida. Internet nos supone una indispensable ayuda en el conocimiento y documentación, y por supuesto difusión para su catalogación por los organismos pertinentes. La base está en la educación de la vista, así mientras muchos, por ejemplo, en un paseo agreste ven rocas gastadas y amorfas, otros encuentran petroglifos de incalculable valor histórico. Este es el caso del conjunto arqueológico de la Peña de San Mamés, en ciernes de estudio oficial, lugar conocido y pateado por varias generaciones de ayoínos, que lo han pastoreado con sus ganados, arrancado su leña, plantado los actuales pinos a “pico y zadón” y escudriñado en las jornadas de caza, y sin embargo ha tenido que ser un leonés, el decorador de viviendas Dori Lobato de Castrocalbón, el que iniciara la mecha con el descubrimiento del Dolmen. Lo aprendido en su juventud como miembro de “Misión Rescate” dio frutos en Ayoó. De otra forma, en la explotación y futura plantación de nuevos pinos todo hubiera acabado bajo el acero de las máquinas. Por supuesto que yo no sé mucho de casi nada, como el gran Forrest Gump, pero estoy convencido, y el futuro lo aseverará, de la extraordinaria importancia arqueológica del conjunto. Con éste artículo insisto sobre el tema, a la vez que pongo al día las últimas indagaciones.

En primer lugar me gustaría bautizar el asentamiento, para referirnos a él con propiedad. Elegir un nombre no es cosa fácil, a no ser… a no ser que inocentemente alguien ya lo hiciera por nosotros. D. Augusto Quintana Prieto, desaparecido y renombrado investigador leonés, tradujo y publicó hace años un documento fechado en el 7 de enero de 1154, por el que el monarca Alfonso VII concede el monasterio Ageo al abad D. Suero con todo su coto, su término, que casi coincide con el del actual Ayoó, como veremos en un próximo artículo. El texto original está escrito en latín, utiliza sitios para definir los límites y para uno de ellos leemos textualmente “scilicet per farum desuper Carrazedu de Vidriales…”. D. Augusto lo traduce como “Desde el lugar sagrado que está sobre Carracedo de Vidriales”. Sin duda este “lugar sagrado” es el asentamiento prerromano, y todavía en la actualidad sigue siendo línea divisoria entre Ayoó y Carracedo. Sea, pues, éste el nombre elegido: “Lugar Sagrado”, y razón no le faltaría a quien así lo llamara, por las evidencias por descubrir, y las muchas encontradas, que paso a enumerar con las características básicas. Los competentes nos descubrirán las propias.

En primer lugar está el Dolmen, la primera pieza descubierta. Un Dolmen es una construcción megalítica, que en Bretón quiere decir “mesa grande de piedra”, y solía ser una cámara con un corredor para albergar un enterramiento. Luego era cubierto de losas y tierra formando un montículo o túmulo. El Dolmen del Lugar Sagrado está, a excepción de una gruesa losa, derruido y expoliado; la tierra desaparecida ladera abajo por la erosión, y las losas… algunas me atrevo a decir que de “tapas” en los callejones de nuestras cuevas. El corredor tiene una orientación más que aceptable al amanecer del solsticio de invierno, esto es, desde el Este aproximadamente 23,5º en dirección Sur, estimación a falta de las correcciones astronómicas y geográficas.

A una veintena de metros, siguiendo la alineación de este corredor, llama la atención una roca terminada en punta de 1,60 de alto. Sugiero que es un Menhir, el monumento megalítico más sencillo, que en el citado Bretón significa “piedra larga”. Visto desde el Dolmen, en la parte derecha tiene un pequeño hoyo; podría tratarse de una cazoleta, un grabado rupestre. La parte izquierda, así como su labrada parte superior, tiene buena precisión en la orientación Oeste – Este, hacia el equinoccio de primavera, algo que veremos y valoraremos más adelante. En su reconocimiento participó otro leonés de Castrocalbón, Saúl Cenador, en una visita que realizamos al conjunto.

En una terraza superior, a 90 metros sobre el nivel de la carretera, y rodeada por una muralla natural y artificial, se encontraban las viviendas. Es necesario el examen arqueológico para dictaminar su cronología. La extensión dentro del recinto podría ser de cerca de 2000 metros. El suelo permanece cubierto de la hoja de los pinos que malviven entre los peñascos. La entrada podría estar al Noroeste, donde parece evidente el roce. Falta gran cantidad de piedras de la muralla; con seguridad fueron acarreadas y usadas en la construcción de los pueblos cercanos. En sus cercanías varios restos circulares indican la existencia de cabañas de madera, algunas de más de 10 metros de diámetro.

Siguiendo en dirección Este, subiendo varios metros, vemos lo que parece una cabeza mirando al cielo, es el segundo hallazgo del conjunto, un Tótem, el emblema del pueblo que moraba en la terraza. Parece un guerrero, con su casco y semblante hierático. Poco más que decir, una pieza curiosa, pero con ineludibles tintes espirituales: el Tótem está mirando hacia el Sur, en dirección exacta al Dólmen, podemos pensar que hicieron el enterramiento bajo la vigilancia y protección de quien consideraban el origen, su venerado Dios.

En las inmediaciones del Totem, una serie de cazoletas precisan de examen y catalogación, una pequeña cueva que parece ser un horno, así como un segundo monumento derruido, formado por varios ortostatos, piedras de gran tamaño.

Y los últimos hallazgos han sido dos petrograbados, uno con forma de cruz y otro de flecha. Ambos señalan alineaciones de rocas en exacta dirección Este – Oeste, de la misma forma que el Menhir, lo que indica algo trascendental: allí se estableció una cultura que observaba el movimiento del sol, la duración del año y de sus estaciones para conocer el principio de la primavera. Con razón antes de 1154 quienes subieron a la peña utilizaron el término “Farum”, “Lugar Sagrado”. Tenemos, pues, un conjunto arqueológico que precisa un examen arqueoastronómico. El próximo 20 de Marzo, equinoccio de primavera, habrá que madrugar para ver salir el sol sobre las alineaciones, y corroborar estos datos.

Demasiados años han transcurrido, y demasiada erosión y acarreo de materiales. Fascina el pensar quienes, cuántos y cómo vivían en el Lugar Sagrado; de lo que no hay duda es que fueron los primeros Ayoínos, nuestros ancestros. Espero que se den los pasos acertados en su catalogación, protección y adecuación para poderlo visitar e incluir en la ruta arqueológica de Los Valles de Benavente; recuperar la zona es nuestro deber para tan importante legado. A quien corresponda, que para pronto es tarde.

P.D. - Para visualizar mejor las imágenes, hacer clik encima. Recomiendo las de la brújula.



















domingo, 5 de enero de 2014

Una Real historia de Navidad


Esta historia bien pudiera parecer ficticia, si no fuera que dos de sus tres principales protagonistas todavía dan fe, a mi me la han dado, de la veracidad de los hechos. Una historia que se me antoja hermosa, agradecida, que tiene mucho que ver con las personas y nada con su estatus, y que se desarrolla en un lugar de sobra conocido por cuantos moran en nuestra comarca. Si tanto me gusta, además, es por la sencillez y naturalidad del escenario, que de seguro evocará juventudes o vivencias de los entraditos en años. A ellos dedico el presente artículo, y también, especialmente, a los referidos protagonistas, auténticos ejemplos de compostura y cordialidad.

Comienzo el relato con una, para mí, lejana fecha, 1952. Era tiempo de invierno, cercano a la Navidad, y un solitario coche circulaba por la carretera Benavente – Orense – Vigo a media tarde, en dirección a Galicia. Por el mal firme del asfalto, o por un descuido, o por ambas cosas, su conductor perdió el control del vehículo inclinándolo ligeramente en la cuneta, en la curva de acceso al puente de piedra de Camarzana de Tera. Todos los esfuerzos y maniobras por volver a la carretera fueron infructuosos, y ningún otro vehículo que pudiera sacarle apareció en largo rato de espera. Solo un humilde carbonero que volvía a casa de su trabajo elaborando cisco en el paraje del “Chote”, con su borrico “de ramal”, cargado con dos cestas de éste alimento de braseros, se percató de las necesidades de los dos viajeros: el conductor y un joven adolescente, bien vestidos y ademanes educados, que esperaban impacientes remedio para su problema. Era el señor José Castro, de Cabañas de Tera, que detuvo su paso por si podía ayudar a los accidentados. Les habló de la poca circulación de aquella carretera que él conocía de diario, de la fría noche que se avecinaba, de que buscaría ayuda en Camarzana o… que podían probar a tirar con su burro; era fuerte y el coche no parecía demasiado atascado. Bajó la carga del animal, le enganchó una cuerda en la collera, y todos a una empujando y tirando volvieron el vehículo al asfalto para poder continuar el viaje, en medio de un gran alborozo. Aquel joven preguntó al señor José si le permitía tomar una foto con su borrico, como recuerdo de aquella anécdota, a lo que él accedió encantado. Luego le pidió su dirección, que apuntó en un papel, y por último se presentó como Juan Carlos, Príncipe de España, y le agradeció con efusividad el servicio prestado. Me imagino que el señor José no prestó demasiada importancia a lo ocurrido, porque encontraba natural ayudarse entre sí; refirió estas andanzas a sus familiares y amigos pero a un tiempo las olvidó, inmerso en sus tareas.

Varios años más tarde, en la Navidad de 1960, el cartero entregó un sobre al bueno del carbonero. Dentro, para su agradable sorpresa, un manuscrito y una fotografía en blanco y negro de él y su burro cargado con las cestas de cisco. Pero, del mismo modo que gran parte de sus vecinos, ni el señor José ni su esposa sabían leer, y por supuesto escribir, por lo que acto seguido viajaron a Santibáñez de Vidriales, a casa de su sobrino Domingo Castaño, para que les descifrara el contenido del sobre. El señor Domingo les explicó que la carta se la destinaba Juan Carlos, el joven príncipe del coche, quien además de puño y letra le enviaba un saludo, le agradecía otra vez la gesta en el accidente, y le deseaba salud para la familia y felicidad en la Navidad. Por todo esto aconsejó al ilusionado señor José, que por educación deberían contestar, y así lo hicieron; de labios del tío, y de la corrección y puño del sobrino, cortésmente devolvieron gracias, deseos y saludos. Solo que después de cerrar el sobre, al escribir la dirección, se dieron cuenta que la carta que les había llegado no traía remite, ni en el encabezamiento señas, ni en ningún sitio indicios del domicilio de Don Juan Carlos. Me cuenta el señor Domingo, que al cabo de un rato de examinar los papeles, se dio cuenta que la cuartilla era oficial: llevaba impresa una transparencia con los datos buscados. Cinco años se mantuvo la correspondencia; cinco años de buenos deseos en la Navidad, u otros intrascendentales motivos cotidianos, hasta que en 1965 falleció el señor José y, como no podía ser de otra forma, el señor Domingo finalizó con tristeza su labor de intermediario, escribiente y corrector.

Una última carta quedó en Vidriales sin escribir, un año sin felicitación navideña, quizás para extrañeza de Su Majestad. Desde luego yo no he sido el más indicado, pero era menester, aunque muy tarde, contestar. También pregunté por la posibilidad de publicar la anécdota en éste blog, y como primera e ineludible norma necesito consentimiento para incluir datos sobre personas o cosas privadas. Nuestro Rey Don Juan Carlos no ha sido la excepción, y por medio de su secretario general me lo ha hecho llegar, junto con una correspondida felicitación de Navidad que he compartido gustosamente con el señor Domingo, como antaño hiciera su tío José. Además, qué mejor día para publicar esta Real historia que el día 5 de enero, víspera y noche de Reyes, cumpleaños de Su Majestad. Con ella se ha cerrado el ciclo; la última carta llegó a su destino, con nuestros mejores deseos para esta Navidad, de generosidad en el nuevo año que acaba de comenzar, y de salud para su pronta recuperación.

En el Portal de Belén, hace más de dos milenios, reyes y carboneros, y gentes de todos los oficios se postraron ante un niño; y desde entonces, por estas fechas, algo maravilloso nos anima a agasajarnos con felicidad y buenos deseos. Esta es una noche mágica, ojalá se cumplan todos nuestros sueños.
Desde Vidriales, para todos, feliz año 2014.






martes, 31 de diciembre de 2013

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Desde Ayoó, feliz Navidad


Desde la Iglesia Parroquial de Ayoó de Vidriales, y con nuestro humilde Belén, os deseamos una Feliz Navidad.