Para una correcta
administración del blog, Blogger y su servidor Google ponen a nuestra
disposición importantes herramientas como son las Estadísticas, que nos
permiten conocer datos como número de visitas, artículos más vistos, sitios a
través de los que nos visitan, las palabras clave escritas en los navegadores,
incluso el sistema operativo, el tipo de navegador o el país origen de la
búsqueda. Un diario análisis de estos datos ayuda a conocer el tipo de público
y sus preferencias a la hora de editar nuevos artículos. En este vuestro blog,
las mayores visitas son las relacionadas con la cocina económica, materiales
como el adobe o la tapia, y los tejados de ripia y teja árabe. Me satisface ver
el interés por la construcción tradicional, así que en unas obras recientes
para la colocación de un canalón de PVC en un tejado antiguo de esta teja, hice
algunas fotos desde la preparación del barro al resultado, por si a alguien le
sirven de ayuda. El trozo es pequeño, pero sirve para un tejado entero, el
sistema es el mismo. Ya tengo otro artículo
y una pequeña poesía
dedicada a tan sencillas como efectivas e insustituibles tejas, y para
solucionar cualquier duda, dentro de mis conocimientos, bajo el título del blog
está mi correo electrónico; estaré encantado de responderos. Solo añadir que
muchas veces preguntan como se camina sobre las tejas en las reparaciones, yo
aconsejo en primer lugar utilizar un arnés para evitar una caída, luego calzado
flexible con suela de goma, y observar las tejas: las más rojizas suelen tener
mejor cocción, y por tanto mayor dureza; se debe de pisar sobre las dos hileras
de la canal, evitando las partidas o desconchadas, nunca en el fondo de la
canal, que aunque parten peor, se sustituyen con dificultad y dañando el
entorno para una posterior reparación. Otro consejo es la reposición con teja
antigua, nunca moderna, pues además de tener distinto formato y por tanto
ajustar peor, la calidad también es inferior; ya dice un refrán popular “no
compres cosa vieja que no sea teja”. Y el último consejo: un repaso cada 5 años
limpiando y sustituyendo tejas rotas, alarga la vida de un tejado, porque como
dice otro refrán “casa en la que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera”.
”.
eltijoaquin@hotmail.com - facebook.com/El Ti Joaquin
domingo, 2 de junio de 2013
domingo, 26 de mayo de 2013
Tras la barra del bar... una vida se va. (Fito)
He leído por ahí que
España es uno de los países del mundo que cuenta con más bares, y me lo creo; para bajar la media tenemos a Santibañez de Vidriales, que antes de la crisis
llegó a 17 (o más, según se mire), uno por menos de 30 habitantes, todo un record.
Digo lo de “según” por atenerme a la escueta definición de bar, como local con
“barra”, del inglés “barrera”, donde se despacha todo tipo de bebidas, ya que en
este pequeño pueblo el mismo propietario abría anexos otros locales con nombre
propio, camareros, etc, aumentando la cifra. Pero el bar es mucho más
complicado de definir, es un local espiritual, de reunión y tertulia, pensamiento
y divulgación, es un “ríete tú de la mejor red social”, donde la música y la
literatura acampan y gobiernan bajo la influencia o al amparo de la bebida, en
un ambiente que atrapa e incita a volver. Montones de canciones: “clavado en un
bar”, de Maná; “visite nuestro bar”, de Hombres G; “el calor del amor en un
bar”, de Gabinete Caligari; “tras la barra del bar”, de Platero y tú; “peor
para el sol”, de Joaquín Sabina; “quiero beber hasta perder el control”, de Los
Secretos… y un largo etcétera me vienen a la cabeza…, y ocurre lo mismo con la
literatura,
“Si es o no invención
moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.
(Baltasar de Alcázar)”
aunque la que más me
gusta no tiene autor conocido, fue regalada a las puertas de los servicios o en
otro rincón recóndito, como quien coloca su bandera en la invasión personal al
lugar que le gusta y desearía volver. El propio camarero te da la bienvenida
con arte:
“Beber que tengo buen
vino,
de política no
hablar,
no armar broncas ni
jaleos
y antes de salir,
pagar”
“Aviso, beber agua no
potable puede matar tu sed”, y no te preocupes, “está bien ser abstemio, pero
con moderación”, también “se necesitan clientes, no hace falta experiencia”, y
aquí “podemos asegurar que 5 de cada 10 consumiciones son la mitad”
Pero la palma se la
lleva la reina de la bebida, la cerveza:
"Cebada, lúpulo y
levadura
encontraron el agua
más pura y,
tan maravillosa
mixtura,
se cocina a alta y
baja temperatura.
De cuatro a seis
semanas madura y,
sale con tal
frescura,
cuerpo y dulzura,
que tomarse una sola
es una auténtica locura.
Incline el vaso con
mesura,
y sírvase la calidad
que año tras año perdura.
No se lo digo con
vanidad,
para tomarse una
“birra”
no hay momento, ni
hay edad."
Por eso “24 horas en
un día, 24 cervezas en una caja… ¿coincidencia?”, “la cerveza es necesaria para
que la sed merezca la pena”, o la impepinable “sexo y cerveza fría, por lo
menos una vez al día”. Con la prohibición de fumar tan discutida e incomprendida,
alguien, en defensa de su calidad del aire apuntó irónicamente:
“El humo de su
cigarrillo es el residuo de su placer, pero, sin mi consentimiento, usted
contamina el aire que respiro, ensucia mi cabello y mi ropa, y destruye mis
pulmones. Sucede que yo también tengo mi placer, me gusta tomar cerveza, y el
residuo de mi placer es la orina… ¿A usted le gustaría que yo le meara?”
Estando serenos esto
no tiene réplica, aunque en estos lugares “algunas veces un hombre inteligente
es forzado a quedar borracho para pasar un tiempo con los tontos”, con los que
afirman que “el día que lean que el alcohol es malo para la salud, dejarán de
leer”, o definen la “realidad” como “una alucinación producida por la falta de
alcohol”; entonces aparece aquél que dice “es mejor ser un borracho famoso que
un alcohólico anónimo”, y proclama su deseo de mejorar: “¡este año no bebo
más!, igual si, pero más no”. Caldeado el ambiente, nada como un buen brindis:
“El que bebe se
emborracha,
el que se emborracha
duerme,
el que duerme no
peca,
el que no peca va al
cielo,
y puesto que al cielo
vamos…
¡bebamos, bebamos,
bebamos!”
Lo de los servicios
mejor dejarlo, solo este par de letreros refleja la preocupación del dueño del
local por mantenerlos higiénicos:
“Cagar de gusto,
oler da pena,
no seas cabrón
y tira de la cadena”
“Después de la faena
tire de la cadena,
y si no se va la
zurruspilla
utilice la escobilla”
Llega la hora de pagar.
Se complica la cosa. El camarero dice que “se puede pagar a plazos, tenemos
plena confianza en Dios. Los demás pagan al contado”, que “hoy no se fía,
mañana si”, repetimos, “aquí no se fía, y el que fía no está”, porque “tenemos
un trato con el banco, ellos no despachan alcohol y nosotros no aceptamos
cheques”. Después las despedidas: “no hables tanto de ti, ya lo haremos
nosotros cuando te vayas”, o “si bebes no conduzcas, se te podría derramar”.
Esto es un bar, “abierto 7 días a la semana, y también los fines de semana”,
donde
“abrimos cuando
venimos,
cerramos cuando nos
vamos,
si vienes y no
estamos
es que no
coincidimos”
Rindo pleitesía a
dueños y camareros por su inacabable paciencia, nada sería lo mismo sin sus
locales, donde preguntan
“¿Qué tiene un vaso
de vino? Vale 0,60 euros y da derecho a: usar palillos, gastar servilletas, ver
la televisión, sentarse en una silla, ocupar una mesa, hacer aguas mayores y
menores, gastar papel y agua, lavarse las manos con jabón, utilizar el secador,
tirar colillas al suelo, jugar a los dados, cartas o dominó, conocer gente y
reír o quejarse en voz alta. Y, encima, decir que el dueño gana mucho dinero.”
El reportaje
fotográfico que acompaña este artículo es de uno de los bares emblemáticos de
Santibáñez, el de Alfonso Ferreras, donde además de las ventajas enumeradas
anteriormente se puede jugar a las loterías y apuestas del Estado. Me gusta su
decoración, yo diría barroca (en el buen sentido), por el derroche de detalles
relacionados con este mundillo de ocio, en el que uno se entibia o refresca, a
elección, y las horas vuelan a traición. Me despido con una última frase, para
meditar:
“El día en que ha de
llegar la paz al mundo, será aquel en que dos contrincantes compartan una
cerveza.”
En un bar, por supuesto.
Con permiso de Coca Cola, Benditos Bares.
Siempre geniales, siempre Coca Cola.
sábado, 18 de mayo de 2013
El Padre Abelardo, vidrialés summa cum laude
Este
18 de mayo se conmemora en San Pedro de la Viña el primer aniversario de la
muerte de una de las más notables figuras ilustres aquí nacidas, Abelardo
Lobato Casado, Padre Dominico; tan conocido y valorado internacionalmente en su
campo como extraño en el nuestro de Vidriales. Considerado uno de los grandes
intelectuales del siglo en Europa, autor o coautor de más de 40 libros, incontables
artículos, cursos, conferencias… detallar su vida laboral agotaría el espacio
para este artículo; permitidme solo apuntar que estuvo en lo más alto, derrochando
espiritualidad como consejero y amigo personal del Papa Viajero, Juan Pablo II,
y en lo más raso, incansable conversador sobre cosas cotidianas y terrenas con
sus vecinos vidrialeses durante las escapadas a esta tierra zamorana. Nació el
20 de enero de 1925, sobra decir que de forma humilde, ocupando el cuarto
puesto entre cinco hermanos. Recién nacido, la ti Rosaura, la mujer que ayudó
en el parto, recomendó que le aplicaran con urgencia el “agua de socorro”, como
así se hizo, porque aquel niño estaba muy débil y padecía ictericia neonatal.
No fue el único contratiempo en su niñez, pocos años más tarde, el pan horneado
en casa con un saco de harina contaminada de la fábrica de Santibáñez intoxicó
a toda la familia, excepto a la abuela, que inexplicablemente no lo probó. Su
hermano Germán, el pequeño, murió añadiendo más dolor a la familia, que sin
apenas medicamentos luchaba por sobrevivir. Pero quizás no fuera casualidad el
haber nacido el mismo día, 700 años más tarde, que el que fuera su
incondicional maestro, Santo Tomás de Aquino, y aquellos tropiezos no hicieron
más que adelantar terreno hacia una vida de estudio y divulgación de sus
reflexiones y enseñanzas. La escuela le parecía pequeña, por eso pedía a sus
padres algo más, el quería “ir a los frailes”. Ellos primero ignoraron aquella
petición, luego le dieron largas, y al final tuvieron que aceptar, cuando
Abelardo habló con D. Ángel Saavedra, sacerdote y profesor de la preceptoría
del Santuario de la Virgen del Campo y le dijo - “mi padre quiere hablar con
usted”. Comenzó a mitad de curso, tanta era su prisa por aprender, y aún le
sobró tiempo; sacó dos cursos adelante para ir con los de su edad. Cuantas
veces, cuando sus hermanos mayores volvían de las habituales salidas nocturnas,
entraban en su habitación para despertarlo: se dormía sobre las páginas de un
libro, recostado a la luz del candil de aceite. Al fin consiguió su objetivo, a
los 17 años ingresa en el convento de Almagro, para estudiar filosofía,
teología y humanidades, donde se ordena sacerdote; era el año 1949. Celebró su
primera misa en San Pedro de la Viña, rodeado de los suyos, para unir en
matrimonio a su hermano Baltasar y a su cuñada Manuela. Sus primeras palabras,
como era de rigor, fueron: - “Queridos hermanos”. La señora Amelia, vecina y
asistente al acto contestó en voz alta: - “Nunca mejor dicho”, anécdota famosa
y recordada por la familia con la satisfacción de ver los sueños cumplidos del
niño que quería ser fraile. Pero aquello no había hecho más que comenzar; luego
Roma, Granada, Madrid, Salamanca…, profesor, catedrático, decano, Maestro en
Sagrada Teología, delegado en el Consejo de Europa para los Derechos Humanos…,
el Padre Abelardo, experto tomista, fue promotor y director de la Sociedad
Internacional Tomás de Aquino, que tiene como fin, como rezan sus estatutos,
“el examen de los problemas fundamentales de nuestro tiempo, especialmente los
que dicen relación al pensamiento cristiano, a la luz de las enseñanzas de
Santo Tomás”. Multilingüe, viajó incansable por el mundo proclamando una
existencia más justa y moralmente correcta. Entre las enseñanzas de Jesús
encontramos “A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho
se le confía, se le exigirá mucho más (Lucas 12:48)”. Pues bien, este ha sido
mi pequeño homenaje, un esbozo de la parte vidrialesa en la semblanza de un
hombre que lo dio todo, el Padre Abelardo; o tal vez pudiéramos decir… Padre
Perseverante...
descanse en paz. .
descanse en paz. .
domingo, 12 de mayo de 2013
El arca
EL ARCA
En un extraño reposo,
de los hombres
olvidada,
y entre cosas de sus
tiempos,
dormita repleta un
arca.
Ya no brilla la
madera
que, en su juventud,
brillara,
donde cruzan hondas
grietas,
con pegotes
remendadas;
le faltan tornillos,
clavos…
sobra carcoma en sus
patas,
y el óxido ronronea
los pernos de las
bisagras.
En su adentro reina
el frío
por viejas sus cosas
callan,
esa, que tuvo
albedrío,
hoy solo guarda
batallas.
Fueron muchos largos
años
cargando el peso de
casa,
a cualquier hora del
día
qué le pides, ahí
estaba:
para hallar estuvo
abierta,
por proteger fue
cerrada,
y en las idas y
venidas
halló su vida pasada.
Llegó el fin, el día triste
que en la estancia molestaba,
de refugio a fastidio,
de ser útil a ser
carga,
futuro nuevo le
ofrecen,
no le gusta pero
calla;
arrastrada hacia el
trastero
mira atrás
avergonzada.
Allí termina su vida,
cual trasto entre
trastos clama
no la arrojen al
olvido,
que alguien vuelva a
visitarla.
Y suspira y
entristece,
conforme las horas
pasan,
hasta que llegan las
noches…
y entonces… ¡qué mal
lo pasa!.
Ya nadie quiere lo
viejo,
dicen que sobra, que
mancha,
cuantas veces su
pellejo
guardara nuestras
migajas,
ahora necesita
aliento, y…
nuestra mano lo
rechaza;
otras manos, si no al
tiempo,
nos darán justa
venganza.
Como es cierto, lo
presiento,
todo llega, todo
acaba;
mejor decirlo no
entiendo…
más claro, dicen, el
agua.
domingo, 5 de mayo de 2013
Para las madres
He oído decir que el
hecho de tener un hijo no hace a uno padre, o madre; del mismo modo que tener
un dedal no hace a uno sastre, o modista. Sabias palabras, sin duda, dignas de
meditación. Un hijo, o una hija es una de las pocas cosas que tenemos que estrenar
sin manual de instrucciones, hoja de reclamaciones, etiquetas…, eso si, ninguna
fecha de caducidad; aunque para ayudarnos en su educación y cuidado contamos
con la importante experiencia de haber sido hijos y un admirable instinto
natural.
Ser padres, teniendo consciencia de ello y deseándolo, es algo maravilloso; para mí es el acto más relevante como ser humano, que lo mismo que el resto de seres vivos, asegura así la continuidad de la especie. Si fallara este primer y elemental principio, indudablemente fallaría todo el sistema, en el cual la mayor tarea la lleva la madre, pilar indiscutible de la sociedad. Adaptará su cuerpo y espíritu a lo que será una nueva criatura, y luego, en los primeros años, unos invisibles lazos la mantendrán atenta, preocupada, educativa y servicial… es el milagro de ser madre, calificativo ganado a pulso; es, pues, mucho más que engendrar.
El primer domingo de mayo, en una importante parte del mundo, se celebra el día de la madre. Desde este espacio les deseo felicidad para este día, y mucha más para el resto de los días del año; ser madre es esa medalla que con nuestros brazos colgamos sobre los hombros de una mujer toda nuestra vida… ¿por qué recordárselo un día solo?. Feliz día para las que esperan, para las que lo son, para las que no lo han podido ser y desgranan su innato amor maternal sobre otros niños, y para las que ya se han ido…, para ellas y desde el corazón, otro beso más, para sumarlo a los incontables compartidos con sus hijos.
En este día tan especial quiero rendir homenaje una de estas últimas, pues ya falleció hace bastantes años, y era natural de Santibáñez de Vidriales. Pero antes matizar que hoy día entendemos los partos, ese primer paso para ser madre, como situaciones que requieren cuidados médicos, pero no siempre ha sido así, o mejor dicho, casi nunca ha sido así. El parto no es una enfermedad, si no un proceso natural, y como tal, hasta hace relativamente pocos años, sucedía en casa. Sólo en casos difíciles acudía un médico, por lo general eran otras mujeres las que asistían a las parturientas, orientándolas y ayudándolas en tan doloroso y feliz acontecimiento. Ellas eran las parteras, matronas, o comadronas, ellas eran las confidentes y amigas en las que depositar el delicado e íntimo momento de traer al mundo a su hijo.
Y una de ellas era María, la señora María. Madre por partida triple: madre por naturaleza: 6 hijos en dos matrimonios; madre por caridad, y por empatía, al ver nacer tantos niños; y “madre” o madrina de muchos de aquellos en señal de agradecimiento y respeto por los servicios prestados. Quienes la recuerdan, pocos ya, dicen de ella una persona buena, caritativa, generosa… extraordinaria. Dirigía un negocio, Ultramarinos y Coloniales Arturo González, hasta que lo dejó en 1954, junto con su casa, para irse a vivir a Madrid. Hasta entonces era solicitada para cualquier problema: médico, sobre embarazos, para “echarle” el responso a San Antonio, en las defunciones, en caso de necesidades económicas, alimenticias… las puertas de su casa estuvieron abiertas día y noche para cualquier persona, agradecida y desagradecida.
Las mismas puertas que los actuales dueños tan amablemente me abrieron al nombrarle a la señora María, para hacer unas fotos al local comercial, una zona de la casa en la que no han hecho reformas, y se encuentra casi como ella la dejó, con sus depósitos de aceite, medidores, básculas, estanterías…. Aquí venían los pobres, porque sabían que por lo menos aseguraban un plato caliente; aquí se pedía prestado, la señora María tendría las manos pequeñas, pero siempre abiertas y limpias; aquí vivió una madre de las madres, en su recuerdo y como felicitación para todas, adjunto la poesía que un hijo de aquella magna mujer, el señor Isaac, escribió en su memoria.
Y permitidme añadir que si hoy es el día de la madre, ayer fue mi cumpleaños, dos días seguidos de felicitaciones familiares y un poco de reflexión para este artículo bien merecen un mensaje en nombre propio y en el de mis hermanos para otra María, Ana María, nuestra madre:
Ser padres, teniendo consciencia de ello y deseándolo, es algo maravilloso; para mí es el acto más relevante como ser humano, que lo mismo que el resto de seres vivos, asegura así la continuidad de la especie. Si fallara este primer y elemental principio, indudablemente fallaría todo el sistema, en el cual la mayor tarea la lleva la madre, pilar indiscutible de la sociedad. Adaptará su cuerpo y espíritu a lo que será una nueva criatura, y luego, en los primeros años, unos invisibles lazos la mantendrán atenta, preocupada, educativa y servicial… es el milagro de ser madre, calificativo ganado a pulso; es, pues, mucho más que engendrar.
El primer domingo de mayo, en una importante parte del mundo, se celebra el día de la madre. Desde este espacio les deseo felicidad para este día, y mucha más para el resto de los días del año; ser madre es esa medalla que con nuestros brazos colgamos sobre los hombros de una mujer toda nuestra vida… ¿por qué recordárselo un día solo?. Feliz día para las que esperan, para las que lo son, para las que no lo han podido ser y desgranan su innato amor maternal sobre otros niños, y para las que ya se han ido…, para ellas y desde el corazón, otro beso más, para sumarlo a los incontables compartidos con sus hijos.
En este día tan especial quiero rendir homenaje una de estas últimas, pues ya falleció hace bastantes años, y era natural de Santibáñez de Vidriales. Pero antes matizar que hoy día entendemos los partos, ese primer paso para ser madre, como situaciones que requieren cuidados médicos, pero no siempre ha sido así, o mejor dicho, casi nunca ha sido así. El parto no es una enfermedad, si no un proceso natural, y como tal, hasta hace relativamente pocos años, sucedía en casa. Sólo en casos difíciles acudía un médico, por lo general eran otras mujeres las que asistían a las parturientas, orientándolas y ayudándolas en tan doloroso y feliz acontecimiento. Ellas eran las parteras, matronas, o comadronas, ellas eran las confidentes y amigas en las que depositar el delicado e íntimo momento de traer al mundo a su hijo.
Y una de ellas era María, la señora María. Madre por partida triple: madre por naturaleza: 6 hijos en dos matrimonios; madre por caridad, y por empatía, al ver nacer tantos niños; y “madre” o madrina de muchos de aquellos en señal de agradecimiento y respeto por los servicios prestados. Quienes la recuerdan, pocos ya, dicen de ella una persona buena, caritativa, generosa… extraordinaria. Dirigía un negocio, Ultramarinos y Coloniales Arturo González, hasta que lo dejó en 1954, junto con su casa, para irse a vivir a Madrid. Hasta entonces era solicitada para cualquier problema: médico, sobre embarazos, para “echarle” el responso a San Antonio, en las defunciones, en caso de necesidades económicas, alimenticias… las puertas de su casa estuvieron abiertas día y noche para cualquier persona, agradecida y desagradecida.
Las mismas puertas que los actuales dueños tan amablemente me abrieron al nombrarle a la señora María, para hacer unas fotos al local comercial, una zona de la casa en la que no han hecho reformas, y se encuentra casi como ella la dejó, con sus depósitos de aceite, medidores, básculas, estanterías…. Aquí venían los pobres, porque sabían que por lo menos aseguraban un plato caliente; aquí se pedía prestado, la señora María tendría las manos pequeñas, pero siempre abiertas y limpias; aquí vivió una madre de las madres, en su recuerdo y como felicitación para todas, adjunto la poesía que un hijo de aquella magna mujer, el señor Isaac, escribió en su memoria.
Y permitidme añadir que si hoy es el día de la madre, ayer fue mi cumpleaños, dos días seguidos de felicitaciones familiares y un poco de reflexión para este artículo bien merecen un mensaje en nombre propio y en el de mis hermanos para otra María, Ana María, nuestra madre:
Feliz día,
mamá, te queremos.
A MI MADRE
Hoy me viene a la
memoria,
y lo quiero aquí
plasmar,
la vida de una señora
que fue una vida
ejemplar.
Aún son muchas las
vecinas
que con cariño, la
recuerdan,
y todo cuanto aquí
les digo
fue su vida
verdadera.
Y… es que esta buena
mujer,
a lo largo de su
vida,
muchos niños vio
nacer
pues experiencia
tenía
para ayudar… asistir,
y fueron muchas las
madres
a las que ayudó a
bien parir.
A los difuntos
amortajó,
pues ella siempre
estaba allí,
con cariño, y con
amor,
les rezaba su oración
y les ayudó a bien
morir.
Y era tanta su
bondad,
y de corazón tan
noble,
que de su boca quitó
el pan
para dárselo a los
pobres.
Pues no hubo un solo
mendigo
que a este pueblo
viniera,
que ella no lo
recogiera
dándole pan y cobijo.
Desde el año de su
muerte
no ha pasado un solo
día
sin que alguien me la
recuerde
con amor… y simpatía.
Con lágrimas en los
ojos,
y la emoción
contenida,
me decían, entre
sollozos,
qué buena era María.
Y era su emoción
tanta,
que no se pudo
reprimir,
y se me atrevió a decir
tu madre… era una
santa.
Yo no digo que fuera
santa
de ponerla en el
altar,
pero si, que en el
cielo está
con el rosario en la
mano,
rogando por sus
familiares,
sus amigos, sus
vecinos y paisanos.
Y, para terminar,
sin querer hacer
alarde,
me complace en
recordar
con emoción y
alegría,
a la que fuera mi
madre
y su nombre fue
MARÍA.
domingo, 28 de abril de 2013
Marzo, marzuelo
Dicen que el pasado
mes de marzo es uno de los más lluviosos que la gente recuerda, y los registros
confirman; hay que irse al marzo de 1947 para encontrar un mes similar en
precipitaciones. Pantanos a rebosar, inundaciones, corrimientos de tierras,
pérdidas importantes, desbordamientos de ríos…, y sin embargo en nuestra
comarca ha sido un marzo normal, tirando a seco. Yo no tengo pluviómetro, ni
llevo registros para afirmar tal cosa, lo digo porque observo un marcador
infalible: las lagunas del monte, como la del raso de Camarzana, que no han
llegado al 50% de su capacidad en años normales. Marzo es inestable, su propio
nombre no es casual. Era el primer mes del calendario romano original de 10
meses, y estaba consagrado a Marte, Dios de la guerra. Se ve que tampoco hacía
bueno para ir a guerrear, así que nada mejor que hacerle fiesta todo el mes y
planear las campañas militares del resto del año. Otro estupendo marcador de su
crudeza es la cultura popular, que atesora dichos y refranes basados en estos bruscos
cambios meteorológicos y sus consecuencias. Un refrán muy oído en Ayoó dice:
Marzo marciella,
no queda cabra ni
“oveilla”,
ni el lobo con sus
zancas,
ni el perro con sus
carrancas,
ni la garduña con sus
uñas,
ni la zorra con sus
mañas.
Un tiempo inevitable,
pues “si marzo mayea, mayo marcea”; o sea, que a principios de la primavera
hace “malo” si, o si. El colmo es un viejo cuento popular divertidamente
recitado por nuestros mayores, con fuertes raíces pastoriles, y comienza a la
antigua usanza:
Una vez había un
pastor muy burlón, al que le gustaba reírse de todo el mundo; los demás
pastores, y el resto de vecinos, solo estaban a gusto cuando este pastor estaba
lejos, solo, en el monte con su ganado. Un día, el penúltimo del mes de marzo,
viendo que el invierno terminaba, suave y generoso, y su ganado pacía sin
pérdidas, bien alimentado, decidió burlarse de aquel mes que otros años
diezmara sus ovejas. El día estaba espléndido, soleado, nada presagiaba los
rigores de otros años, así que subió a lo alto de un monte, y con gran trabajo
juntó en un montón todas las piedras que encontró para subirse más alto e
iniciar una serie de bailes y gestos burlescos hacia el cielo en sus cuatro
puntos cardinales, mientras gritaba a voces:
¡Adiós! Marzo
marzuelo,
tu te vas y yo me
quedo,
con mi rebañito
entero.
Una voz, atronadora y
enfadada, desde el cielo le contestó:
¡Ah!, pastor
pastorayo,
¿”on” te burlas de
mi?.
Con dos días que me
quedan,
y dos me dé mi
hermano abril,
te he de hacer andar
con las pellejas al
hombro,
y las cencerras al
cadril.
En cuestión de
minutos aparecieron unos negros nubarrones que formaron una violenta tormenta;
en medio de rayos, truenos, viento, nieve, lluvia y granizo como huevos de
gallina, al pastor solo le quedó tiempo para arrimarse a un viejo roble seco, y
cubrirse con la capa de pardo que le había acompañado todo el invierno. El fiel
perro se cobijó bajo la capa del amo, y un cordero intentó hacer lo mismo, pero
al carecer de espacio le quedó el rabo fuera, y una piedra de granizo se lo
cortó de cuajo. Al rato, cuando pasó el temporal, el pastor abrió la capa y
encontró todo su ganado muerto, tendido en la hierba. El cordero, inconsciente
de la desgracia, berreaba, corría y saltaba como si nada hubiera sucedido, y el
pastor, triste y escarmentado, le dijo:
¡Rebrinca, borrego
rabón!
que las ovejas de
Marzo…
de Marzo son.
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